En el Chaco, criar ganado es un arte de administrar el agua y el pasto. Rotación de potreros, pasturas mejoradas y suplementación en época seca marcan la diferencia.
El Chaco es tierra de ganado, pero exigente. Criar ahí es sobre todo administrar dos cosas escasas en época seca: el agua y el pasto.
La rotación de potreros es la base. Dividir el campo, dejar descansar las pasturas y mover el hato a tiempo permite sostener más animales sin degradar el suelo.
Las pasturas mejoradas y la suplementación estratégica en la seca sostienen la condición del ganado cuando el campo natural no alcanza.
La tecnología ayuda: aguadas, cercos eléctricos y control del hato por categorías. Manejo fino, más que más hectáreas, es lo que vuelve rentable la cría en el Chaco.
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