Tomó las riendas de una operación mixta de ganado y grano, la profesionalizó y hoy es referente en su zona. Habla de gestión, de sucesión familiar y del rol de la mujer en el campo.
Cuando le tocó tomar las riendas de la hacienda familiar, muchos dudaron. Hoy la operación que dirige, una combinación de ganadería y grano en el interior del departamento, es citada como ejemplo de orden en la zona.
"El campo no distingue si sos hombre o mujer. Distingue si sabés lo que hacés y si tenés los números claros", dice la productora, que prefiere el perfil bajo.
Su receta no tiene misterio: medir todo, profesionalizar la administración y no mezclar la caja de la casa con la del negocio. En la parte ganadera, llevar registro de cada categoría del hato le cambió el resultado.
Sobre el futuro, insiste en la sucesión y en la tecnología. "El campo que viene se maneja con datos. La que entienda eso primero, va a estar un paso adelante."
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