Resistente a la sequía, más barato de producir que el maíz y con demanda firme para alimento animal. Te explicamos por qué el sorgo se volvió una carta clave de la rotación en Santa Cruz.
El sorgo es un cereal rústico, emparentado con el maíz, que se adapta bien a suelos y climas difíciles. Aguanta la falta de agua mejor que la mayoría de los granos, lo que lo vuelve una apuesta más segura cuando la campaña viene seca.
En el oriente boliviano se usa sobre todo como grano forrajero: alimento para aves, cerdos y ganado. Esa demanda estable, junto a un costo de producción menor al del maíz, explica por qué cada vez más productores lo meten en la rotación.
Rotar con sorgo también cuida el suelo. Alterna la presión de plagas y enfermedades, y ayuda a mantener la estructura del terreno entre campañas de soya.
La contra: los precios del grano forrajero dependen de la industria avícola y porcina. Cuando esos sectores se enfrían, el sorgo lo siente. Aun así, como cultivo de respaldo dentro de un esquema ordenado, se ganó su lugar.
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